Unos días antes de fin de año, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, los dos máximos líderes de Podemos, se reunieron con el ex presidente español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. La cita fue nada menos que en la casa de José Bono, ex ministro de defensa de los socialistas. La reunión era supuestamente secreta, al menos para los socialistas. Pero trascendió que tomaron café y tuvieron una charla “agradable y cordial”. ¿Qué explicación tienen estas conversaciones con “la casta” del PSOE?

Los hechos fueron dados a conocer el 21 de enero por la periodista Esther Palomera, en un artículo publicado en el Huffington Post. Allí la periodista informaba de esta reunión y se preguntaba: «¿Imaginan a Zapatero y Bono sentados en torno a un café charlando con Pablo Iglesias e Íñigo Errejón sobre política? ¿Los de Podemos cara a cara con la casta? Pues ha ocurrido, y con Sánchez ajeno a semejante conciliábulo. El encuentro se produjo, poco antes de Navidades, en el domicilio madrileño del que fuera ministro de Defensa, para más señas. Ninguno quería que trascendiera, por motivos obvios, y se conjuraron para que así fuera.»

La difusión pública de estos hechos impactó rápidamente en el PSOE, porque su actual secretario general, Pedro Sanchez, no fue informado por Zapatero y Bono de la reunión con los líderes de Podemos. Un episodio más de la interna de este partido, donde varios “pesos pesados” le han quitado su apoyo político al novel secretario general.

Según confirmaron después todos los participantes, la reunión se celebró en casa de José Bono, y se habló de temas de política internacional, como la situación en Europa y América Latina, y por supuesto, de la política española.

La primera pregunta que aparece es por qué mantuvieron la reunión en secreto. ¿Acaso no dijo Pablo Iglesias en repetidas oportunidades que había que terminar con el método de las reuniones secretas, tan afín a la casta?

Iglesias y Errejón aclararon, una vez divulgada la noticia, que a diferencia de Zapatero, ellos si lo informaron a la ejecutiva de su partido, pero que “respetaron” el pedido de los socialistas para que la reunión no se hiciera pública.

«Ellos nos dijeron que lógicamente no querían que trascendiera porque eso podría hacer daño a su organización. Y nosotros respetamos eso», fueron las explicaciones de Iglesias al Huffington Post.

O sea, que informaron a la ejecutiva de Podemos, pero bajo el acuerdo de que no se informara públicamente de la reunión, para “respetar” el pedido de Zapatero de ocultárselo a otros dirigentes del PSOE. No huele nada bien, evidentemente.

Pero la cosa no terminó allí, porque Iglesias y Errejón se despacharon con declaraciones elogiosas hacia el ex presidente socialista y su ex ministro.

“La altura de miras de Zapatero y Pepe Bono de hablar y dialogar, independientemente de las diferencias políticas, es algo de lo que deberían tomar nota en el partido socialista, que parece que solo nos insultan”, agregó Iglesias.

De forma bastante absurda, el politólogo Errejón trató de desestimar el carácter político del encuentro, diciendo que sólo se trataba de “una conversación con un clima cordial”.

«No lo sé, pero es lo que hemos dicho siempre: uno tiene que diferenciar las críticas políticas de las relaciones personales. Nosotros así lo presentamos: esto es un encuentro informal en el que vamos a conversar. Ya. Hasta ahí llega», agregó.

O sea, recapitulando: ¿encontrarse en casa del exministro de defensa de Zapatero, con el expresidente Zapatero, bajo el acuerdo de mantener en secreto la reunión, es algo “personal”, a lo que no hay que darle mayor transcendencia?

Lo ridículo de semejante afirmación queda claro cuando Errejón comenta los temas de los que hablaron: “De cómo veíamos las perspectivas de España, cómo veíamos lo que está sucediendo. Pero no había ninguna pretensión ni orden del día. Tenía más este carácter un poco desordenado, cordial y agradable que tienen las charlas».

En el programa Hoy por hoy, de la Cadena Ser, Zapatero fue entrevistado por Pepa Bueno. Allí planteó sus diferencias con el programa de Podemos, sobre todo con la idea de un proceso constituyente, y defendió la trayectoria iniciada con la constitución del 78. Pero también tuvo palabras de reconocimiento para la formación de Pablo Iglesias, diciendo que con la formación de Podemos ese grito del 15M, «no nos representan», podía por fin desaparecer, y que esto “reforzaría la democracia española”.

Las reacciones al interior del PSOE no se hicieron esperar, alimentando su crisis interna. Mientras el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, dijo que se trató de una cita «personal» restándole importancia, la exsecretaria de Estado de Zapatero, Luz Rodríguez, sostuvo que fue “una reunión inadecuada, una reunión inoportuna y una reunión que no tiene ningún sentido político».

Pablo Iglesias consiguió catapultarse a la escena política hace exactamente un año, denunciando los métodos de la casta política y sus reuniones secretas en las casas de los políticos, donde en “charlas informales” se definen cuestiones importantes. Ahora parece ser que esos métodos son “aceptables” si se trata de los líderes de Podemos, y no hay que darle importancia.

Parece que Iglesias y Errejón nunca escucharon aquel lema de las feministas de los años ‘60, que mostraron que “lo personal es político”, y que no puede haber un “doble rasero” para medir la realidad.

El otro que parece tener “doble rasero” para elegir con quien pasa sus veladas, es Juan Carlos Monedero. Hace unos días trascendió que el dirigente de Podemos aceptó la invitación para “comer el roscón de reyes” el 6 de enero en casa de Carmen Lomana, una figura del jet set derechista de la TV española que invitó a algunos amigos empresarios para la ocasión, como la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada y el Teniente Coronel de Artillería de la Casa Real Federico Ruiz. Según Monedero justificó después, fue allí con la intención de que su discurso “llegue a gente que por lo común no escucha”.

Iglesias también ha reconocido que varios integrantes de la dirección de Podemos están teniendo reuniones con empresarios, sin precisar con quién.

La “diplomacia secreta” y las reuniones “en bambalinas” con empresarios y “hombres con experiencia de poder”, son pasos acelerados en la preparación de Podemos para mostrarse como un “partido de estado”. Y para que el establishment lo perciba de ese modo, se empiezan a copiar los gestos de la casta, a la que tanto se viene denunciando.

La reunión con los líderes del PSOE es una señal, al mismo tiempo, de que los líderes de Podemos “están dispuestos a hablar” con los socialistas, en la medida que aumentan las especulación sobre posibles alianzas parlamentarias, pactos y acuerdos después de las elecciones generales.

Todos estos gestos muestran que más que iniciar una “vía de ruptura”, los líderes de Podemos se preparan para “recomponer” el régimen político español en clave socialdemócrata.

 

Publicado por Josefina Martinez

Josefina Martínez | @josefinamar14 :: Madrid

Dejar un comentario